Comienzan a caer las primeras gotas, estoy tan feliz cada gotita me transporta a un lugar distinto, cada brisa trae un olor particular, dejo mi gorro en la mesa y atravieso la puerta con mi abrigo puesto, que bien se sienten las gotas al tocar mi cuerpo, que bien se sienten mis pies al pisar esos pequeños lagos de sueños, que bien se acomodan esos miles de deseos a mis pequeñas manos.
Está lleno de gente pero toda se cubre o pasa demasiado rápido para sentir lo mismo que yo ¿Por qué se esconden? yo aquí haciendo un ritual casi sagrado por lo que está aconteciendo y ellos sentados en una silla bajo techo hablando del reality. Alguien se acerca: ''esto es lo mejor de la vida''. Miro. ''Sí, es la raja''. Nos quedamos ahí lo que más pudimos, miramos el cielo, hablamos, saltábamos sobre los ahora océanos que habían creado esas gotitas de felicidad, por un momento fui niña otra vez, por un momento otra vez estaba en la plaza. Veía a los otros niños mientra mi abuela nos esperaba tejendo.